Salud mental perinatal y apego seguro



Hay etapas en la vida que lo cambian todo. El embarazo, el parto y el tiempo posterior a la llegada de un bebé nos transforman de forma profunda, tanto a nivel físico como emocional. Es un viaje de ida. Traspasar un umbral sagrado, que nos permite a las mujeres nacer como madres, a la vez que traemos a la vida a otro ser. 

De pronto la mujer se transforma en madre, y ha de poder maternar a una criatura que recién nace. Y si bien, se presupone que la naturaleza nos ha provisto de lo necesario como para poder desarrollar esta función, también es cierto que la sociedad en la que vivimos actualmente, a menudo nos coarta y limita en esta función, debido a la exigencias "del guión", donde casi siempre nos toca compaginar trabajo, familia, y estresores vitales varios. 

La salud mental de la madre importa. Mucho. Importa porque no hay maternidad sin madre, y porque un bebé necesita, más que nada, de un vínculo que lo envuelva con amor, mirada, calma y presencia. Y eso solo puede surgir si la madre también se siente sostenida.

La importancia de lo invisible

Durante el embarazo, a menudo ponemos el foco en las ecografías, en la ropa, en el parto… Pero poco se habla de cómo se siente la mujer que está gestando. ¿Tiene miedo? ¿Está en paz? ¿Se siente sola? ¿Tiene espacio para hablar de sus emociones sin ser juzgada?

El estado emocional de la madre no solo influye en ella: también deja huella en el bebé que crece dentro de ella. Sabemos que las hormonas del estrés, como el cortisol, atraviesan la placenta. Sabemos también que una madre que puede conectar con su bebé desde el deseo, la ternura o incluso desde el asombro, ya está sembrando un vínculo antes de que nazca.

El vínculo empieza antes del parto

El vínculo madre-bebé no se forma solo cuando el recién nacido es colocado sobre el pecho. Comienza mucho antes. Comienza cuando esa mujer imagina su carita, le canta, le habla o simplemente se detiene a sentir una patadita y sonríe.

Pero este vínculo no siempre surge de forma mágica ni automática. Requiere condiciones emocionales que a veces no se dan. Una madre atravesada por la ansiedad, la depresión o un trauma  necesitará un espacio donde ser escuchada y cuidada.

Cuidar a la madre es cuidar al bebé

Un bebé necesita que su madre pueda mirarle con ternura, interpretar su llanto, sostener su angustia. No hace falta ser perfecta. Basta con estar lo suficientemente buena, como diría Winnicott, lo suficientemente disponible y conectada.

Y para eso, la salud mental es clave. Cuando una madre se siente acompañada, escuchada y validada, tiene más recursos para ofrecer lo que su bebé necesita. Por eso, cuidar la salud emocional en la etapa perinatal no es un lujo ni un capricho: es una necesidad vital, tanto para la madre como para el bebé.

Acompañar es proteger

El acompañamiento psicológico en esta etapa puede marcar la diferencia. No solo para prevenir o tratar trastornos como la depresión o la ansiedad perinatal, sino también para acompañar el proceso de transformación que implica convertirse en madre.

Acompañar es ofrecer un espacio seguro donde esa mujer pueda poner palabras a sus miedos, a su alegría, a sus contradicciones. Donde no tenga que fingir que está bien si no lo está. Porque todo eso también forma parte del vínculo.

Cuando no todo va bien

A veces, por más que se desee, el embarazo no se vive con alegría. A veces cuesta conectar. A veces, la sombra se cuela en forma de tristeza, culpa o desconcierto. Y eso también hay que poder decirlo. Pedir ayuda no es signo de debilidad. Es acto de amor, es la puerta hacia el autocuidado, básico para poder cuidar y construir ese vínculo seguro que siempre estamos a tiempo de promover y reparar. Nunca es tarde para mirar a ese bebé, aunque ya esté fuera, con nuevos ojos y desde otro lugar.

Sembrar apego seguro empieza por mirar a la madre

Cuando una madre puede sentirse mirada, acogida y sostenida, es más fácil que pueda hacer lo mismo con su criatura. Esa es la base del apego seguro, que a su vez es la base de la salud mental del bebé y del futuro adulto en el que se convertirá. Como señala Ibone Olza, psiquiatra perinatal referente en España y principal impulsora de la salud mental perinatal en nuestro país, "la salud mental perinatal es la semilla de una sociedad más sana y amorosa. Si cuidamos a las madres, estamos cuidando a toda la humanidad."



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